¿Cómo sería hoy, aquélla devastadora tragedia?
(En el marco de la vigésima conmemoración del
terremoto de 1985).
A través de la historia hemos sido testigos de los terribles desastres y costosas facturas que la naturaleza nos ha cobrado, ya que en innumerables ocasiones el hombre en su búsqueda de la perfección, el orden, el poder y el control sobre su entorno, no se ha percatado y no ha reparado en el grave daño que al mundo y sus propios semejantes causa. Trágicos terremotos, huracanes, incendios de los que millones de personas han sido víctimas ponen de manifiesto la furia y el desequilibrio de nuestro medio ambiente, tal es el caso del desafortunado terremoto de 1985 que sacudió el territorio mexicano con una onda sísmica de movimiento telúrico que tuvo alcances inimaginables al ser de 8.1 grados en la escala de Richter.
El terremoto del 19 de septiembre de 1985, inició a las 07:19 a.m. y duró entre 90 y 180 segundos provocando graves estragos en la Ciudad de México y en otras regiones del país, dado que el epicentro se ubicó frente a las costas de Guerrero y Michoacán (en la costa pacífica); de tal forma que entre las zonas más afectadas destacan: el centro histórico, Tlatelolco, la colonia Narvarte y Morelos, la Lagunilla, la Roma, Juárez, Guerrero, la Merced; por nombrar algunas”. Y por si fuera poco, la en la noche del día siguiente se repitió un sismo de 6.5 grados en la escala de Richter y provocó más desastre, dejando aproximadamente 10,000 muertos; esto sin que la cifra haya sido totalmente confirmada a causa de la gran cantidad de personas que desaparecieron y que no aparecen en los registros.
Hasta este punto se ha hecho un breve recuento de lo que aconteció hace 20 años pero de lo que realmente se trata el presente ensayo, es de imaginar y visualizar cómo hubieran sido los acontecimientos de aquél espantoso 19 de septiembre en nuestros días ante las innovaciones tecnológicas que día con día se desarrollar a pasos agigantados. Pensemos así que pasaría en caso de terremoto con los modernos y sofisticaos aparatos que nos avisan y dan un rango de tiempo considerable para que podamos tomar nuestras precauciones en caso de sismos; esto es, los sofisticados Sismógrafos de Banda Ancha que han reemplazado a los antiguos sismógrafos mecánicos de aquellos tiempos ya que estos últimos “registraban información sísmica en dos diferentes rangos de frecuencia, periodos cortos (1 seg) y periodos largos (15-100 seg). Mientras que los de banda ancha permiten registrar mayores rangos de frecuencia e incluyen los registros de periodo corto y largo; es decir, entre 0.1-100 segundos; logró gracias a los progresos conseguidos en el modo de registro (registros magnéticos digitales), a fin de registrar esta información digital, se hace uso de convertidores analógico-digital de 12, 16 y 24 bits que permiten cubrir rangos dinámicos del orden de 140 db (1/10000000)”.
En este contexto las cosas serían totalmente diferentes pues como sabemos los medios masivos de comunicación se han preocupado por alertar a la población transmitiendo en un principio vía radiofónica alarmas sísmicas con 1 minuto de anticipación, de igual manera en la televisión y vía satelital también se emiten dichas alarmas al contar con sensores hipersensibles que captan minutos antes los movimiento telúricos. No obstante todo esto ya no representa una novedad, en su lugar lo que comienza a ser una realidad, es la existencia de foros en Internet que informan vía cibernética a millones de usuarios sobre los sismos; así como que es digno de ser destacado, la valiosa herramienta que puede ser el celular en estos casos dado que hoy día recibimos mensajes GSM que simultáneamente nos informan y previenen de estas desgracias. Hablamos pues que en veinte años el adelanto en materia de sismos, de ingeniería geotécnica y sismología, ha sido inestimable ya que de haber existido en aquella época, seguramente el numeró de fallecidos hubiera podido reducirse de grosso modo.
En otro aspecto, un factor determinante que cambia el rumbo de la desgracia y la fatalidad, es la existencia y la creación de los asombrosos edificios inteligentes que en el “plano de la seguridad ofrecen sistemas inteligentes e integrales para prevención y combate de siniestros, que incluyen, entre otros componentes, alarmas audiovisuales, detectores de humo, medios de voceo, herramientas para la presurización de escaleras de emergencia y aspersores, todo monitoreado y controlado electrónicamente, prácticamente a prueba de errores humanos. Cámaras, sensores y procesadores detectarán movimientos de intrusos, humo y mal funcionamientos en todos los sistemas de su inmueble, brindándole la confianza dada por su tecnología de alimentación continua de energía” .
En un edificio inteligente, el propio sistema de control central se encarga de hacer llamadas telefónicas, de bloquear accesos, detectar humo o calor anormales, movimientos telúricos, y proveer información que facilite el mantenimiento, entre otras funciones seguras y altamente eficientes.
Sin lugar a dudas de lo que se trata y que no hemos reparado en ello, son todos aquellos dilemas e interrogantes que se le presentan a las sociedades modernas de hoy, y que de manera directa se ven reflejados en el mundo de mañana, en una clara conexión con los límites éticos que el ser humano debe tener en cuenta a la hora de pretender salvaguardar y controlar las cosas y/o fenómenos que ocurren a su alrededor; es decir cuestionarnos si en verdad ¿existen barreras que resistan al imparable crecimiento de la tecnología, ya convertida en dueña absoluta de los parámetros de verdad y progreso legitimados socialmente?, o bien, ¿puede un dispositivo tecnológico anticipar todo lo que está a punto de suceder, o al menos, puede hacerlo de manera inequívoca en el que no existe ningún margen de error?...
Es justo en este punto donde cabe mencionar lo que Cornelius Castoriadis establece ““La tecnociencia se ha autonomizado, es decir, nadie controla su evolución y su orientación. No se toma en consideración los efectos directos y laterales de dicha evolución; se inventa todo lo que se puede inventar, se produce todo, no hay límites. El vacío de sentido está enmascarado por la mistificación cuentista. Se habla de la autodestrucción de la tecnociencia.”
Una prueba de ello se hace evidente cuando la tecnología aparece ante nuestros ojos como una herramienta indispensable y es considerada como el brazo derecho del hombre ya que cada día que transcurre nos hacemos más dependientes y perdemos nuestra autosuficiencia frente a ella; siendo que la nueva ciencia tecnológica en ocasiones nos vuelve, y crea espejismos que seducen y que son como un sueño a alcanzar. De ahí que, te cree miedos, hace sentir angustia y desconsuelo; llegue a alarma sobre los peligros que nos asechan pero finalmente reaparece como la salvación, como aquella que te no cuida, protege y sobretodo que siempre está al pendiente de nosotros para ayudarnos y liberarnos de todos los obstáculos y problemas que hay a nuestro alrededor.
Es por ello, que existe la confusión al no poder ni saber distinguir si la tecnología daña, estandariza, crea perfiles de acuerdo a nuestras necesidades para después salvaguardar los intereses y bienestar; dando como resultado que la esencia de la humanidad la tenemos gracias y por la tecnología que nos ha ayudado a ir siempre más allá en busca de lo mejor, pues ya no es el simple hecho de sobrevivir, sino se trata vivir, de vivir bien y de vivir mejor.
Finalmente, la invitación es a darnos cuenta de la co-dependencia positiva-negativa de la tecnología, que por un lado se le da gracias al permitirnos retomar cosas del pasado para transformarlas y mejorarlas, pero no advertimos que la tecnología nos crea miedos y representa la propia autodestrucción del ser humano al revertirse tarde o temprano en nuestra contra. Sin embargo es aquí donde entra el dilema pues todo aquél que se rehúse ha ir de la mano con la tecnología, irrefutablemente quedará rezagado.
FUENTES DE INFORMACIÓN
• Electrónicas:
KIRSCHNING, Ingrid, Ofelia Cervantes. Edificios Inteligentes. http://alipso.com/monografias/2609_edificios/ (13 de septiembre de 2005).
S/A. Tipos de sismógrafos. 2004. http://khatati.igp.gob.pe/cns/reportes/tipos sismogr/sismografos/tipo.htm (13 de septiembre de 2005).
WIKIPEDIA. Terremoto del 19 de septiembre de 1985. 12 Sep. http://es.wikipedia.org/ wiki/Terremoto_de_M%C3%A9xico_de_1985 (13 de septiembre de 2005).
• Hemerográficas
CASTORIADIS, Cornelius. El deterioro de Occidente. Tr. De Aurelia Álvarez. Núm. 184, 1992.